viernes, 15 de enero de 2016

SENTENCIA DIVINA



LA SENTENCIA DIVINA

(Vakya Shudha)

Sri Shankaracharya

*

YANTRA LAKSHMI


*

Texto incluido en “Dieciocho Tratados Vedanta Advaita” 
de Sri Shankaracharya. 
Traducción, introducción y notas de Roberto Mallon Fedriani. 
Editorial Sanz y Torres, Colección Ignitus, 2011.
https://www.sanzytorres.es/ficha.php?libid=7482


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1. La forma es vista, el ojo es el veedor, la mente es tanto vista como veedora. Los cambios de humor de la mente son vistos, pero el Sí-mismo Testigo, el veedor, nunca es visto.

2. El ojo, siendo uno, contempla formas variables; como el azul y el amarillo, lo grueso y lo fino, lo largo y lo corto; y otras diferencias de este tipo.

3. La mente, siendo una, crea intenciones definidas, incluso cuando el carácter del ojo varia -como ocurre en la ceguera, en el embotamiento, o en la visión aguda; y lo mismo ocurre con el oído y el tacto.

4. El Sí-mismo consciente, siendo uno, brilla en todos los humores de la mente: en el deseo, la determinación, la duda, la fe, la ausencia de fe, la firmeza y la fragilidad, la vergüenza, la perspicacia, el miedo, y otros como estos.

5. Este Sí-mismo consciente no surge ni se oculta, tampoco crece o decrece; brilla por si mismo sin ninguna ayuda, y también ilumina a otros.

6. Esta  iluminación  viene  cuando  el  rayo  de  conciencia  entra  en  la  mente pensante; y la mente pensante es en si misma de una naturaleza doble. Una parte de ella es la idea personal; la otra parte es actividad mental.

7. El rayo de la conciencia y la idea personal están fundidas juntas, al igual que e l calor y la bola de hierro caliente. A medida que la idea personal se identifica a si misma con el cuerpo, trae consigo también un sentido de conciencia.

8. La idea personal está mezclada con el rayo de conciencia, con el cuerpo, y con el Sí-mismo Testigo; y ello, respectivamente, a través de la necesidad innata, de los trabajos, y de la falsa ilusión.

9. Al estar las dos atadas juntas, la fusión innata de la idea personal con el rayo de conciencia nunca cesa; pero su fusión con el cuerpo cesa cuando se agotan los trabajos, y con el Sí-mismo cuando éste testifica por medio de la iluminación.

10. Cuando la idea personal se derrite en el estado de sueño profundo, el cuerpo también pierde su sentido de conciencia. La idea personal está expandida solo a medias en el estado de sueño con ensueños, mientras que en el estado de vigilia esta completa.

11. Cuando el rayo de la conciencia se une con el poder de actividad mental, construye imágenes mentales en el estado de sueño, y objetos externos en el estado de vigilia.

12. La forma personal, traída de este modo al ser por medio de la idea personal y la actividad mental, tiene por si misma escasa vida. Aparece en los tres modos de conciencia, es nacida, y -por ello- también muere.

13. El encantamiento del mundo tiene dos poderes: el de extensión, y el de limitación o envolvimiento. El poder de extensión trae a la manifestación la totalidad del mundo, desde la forma personal hasta el cosmos universal.

14. Este poder de manifestación es la atribución de nombre y forma a la Realidad, que es Ser, Conciencia, Felicidad, lo Eterno; es como espuma sobre el agua.

15. La división interna entre el veedor y lo visto, y la división externa entre lo Eterno y el mundo, están ocultas por el otro poder: el de limitación; y es también la causa del ciclo del nacimiento y la muerte.

16. La luz del Sí-mismo Testigo está unida con la forma personal. De esta entrada del rayo de conciencia surge la vida habitual: el sí-mismo ordinario.

17. La existencia aislada del sí-mismo ordinario se atribuye al Sí-mismo Testigo, y parece pertenecerle a este último; pero cuando se destruye el poder de limitación y se muestra la diferencia, el sentido de aislamiento atribuido al Sí - mismo se desvanece.

18. Es el mismo poder que oculta la diferencia entre lo Eterno y el mundo visible, y por el que lo Eterno aparece sujeto al cambio.

19. Pero cuando este poder de limitación es destruido, la diferencia entre lo Eterno y el mundo visible se hace clara. El cambio pertenece al mundo visible; de ningún modo a lo Eterno.

20. Estos  son  los  cinco  elementos  de  la  existencia:  Ser,  Conciencia,  Felicidad, nombre y forma; los tres primeros pertenecen a la naturaleza de lo Eterno; los dos últimos, a la naturaleza del mundo visible.

21. En los elementos (éter, aire, fuego, agua, tierra) y en las criaturas (dioses, animales, y hombres), Ser, Conciencia y Felicidad no están divididos; la división es sólo relativa al nombre y la forma.

22. Por tanto, deja a un lado esta división por nombres y formas y concéntrate en el Ser, la Conciencia y la Felicidad -que no están divididos-. Persigue la visión del alma perpetuamente; primero en el interior -en el corazón- y después también en las cosas exteriores.

23. La visión del alma es fluctuante o inquebrantable; ésta es la doble división en el corazón. La visión fluctuante del alma es a su vez doble: puede consistir en cosas que se ven o en cosas que se oyen.

24. La visión fluctuante del alma basada en cosas vistas es meditar sobre la Conciencia  como  mero  Testigo  de  los  deseos  y  las  pasiones  que  llenan  la mente.

25. La  visión  fluctuante  del  alma  basada  en  cosas  oídas  es  el  pensamiento constante de que “Yo soy el Sí-mismo que está desapegado: Ser, Consciencia, Felicidad; refulgente por Sí-mismo; uno sin segundo”.

26. La visión inquebrantable del alma es el olvido de todas las imágenes y de las palabras por la entrada en la Felicidad de la experiencia directa –es como una lámpara colocada en un lugar sin viento.

27. En correspondencia con la primera, está la visión del alma que despoja al puro Ser del nombre y de la forma en cualquier cosa que se trate –realizando exteriormente y de este modo lo que antes era en el corazón.

28. En correspondencia con la segunda está la visión del alma que consiste en el pensamiento inquebrantable de que lo Real es una sola Esencia indivisa cuyo carácter es Ser, Conciencia y Felicidad.

29. En correspondencia con la tercera está ese Ser estable, ese saborear la Esencia por uno mismo. Deja que se llene tu tiempo siguiendo estos seis estadios de la visión del alma.

30. Cuando esa falsa presunción de que el cuerpo es el Sí-mismo se va -cuando se conoce el Sí-mismo Supremo- entonces, allá donde se dirija la mente surgirán los poderes de la visión del alma.

31. Cuando Eso se conoce -lo que es primero y último- el nudo del corazón se suelta, se cortan todas las dudas, y toda atadura a los trabajos de desvanece.

32. El ego o si-mismo individual aparece en tres grados: como limitación del Sí- mismo, como rayo del Sí-mismo consciente, y como Sí-mismo imaginado en sueños. Sólo el primero es real.

33. Pues la limitación del ego individual es pura imaginación, y aquello que se supone estar limitado es la Realidad. La idea de aislamiento en el ego individual es sólo un error pues su identidad con lo Eterno es su verdadera naturaleza.

34. Y aquel canto que dice “Tu eres Eso” es solamente para el primero de estos tres sí-mismos; solo uno de ellos está con el Eterno perfecto, no los otros.

35. El poder de encantación del mundo que existe en lo Eterno tiene dos potencias: extensión  y  limitación.  A  través del  poder  de  limitación,  el  Encantamiento oculta  la  naturaleza  indivisa  de  lo  Eterno  y  de  este  modo  construye  las imágenes del ego o si-mismo individual y del mundo.

36. El ego o si-mismo individual que viene al ser cuando el rayo de Conciencia entra en la mente pensante, es el sí-mismo que adquiere experiencia y realiza trabajos. El objeto de su experiencia es la totalidad del mundo con todos sus elementos y seres.

37. Estos dos -ego o si-mismo individual y su mundo- eran ya antes de que comenzara el tiempo; perduran inventando nuestra vida habitual hasta que llega la Liberación. De ahí que se les llame si-mismo habitual y mundo habitual.

38. El poder de los sueños existe en este rayo de Conciencia con sus dos potencias de extensión y de limitación. Por el poder de limitación esconde el ego y el mundo anterior, y de ese modo construye un nuevo ego y un nuevo mundo.

39. Como  este  nuevo  ego  y  mundo  solo  son  verdaderos  mientras  dura  la apariencia, se les llama sí-mismo imaginario y mundo imaginario. Pues cuando uno ha despertado del sueño, la existencia del sueño nunca jamás regresa.

40. El sí-mismo imaginario cree que su mundo imaginario es real; pero el sí -mismo habitual  sabe  que  ese  mundo  es  solo  un  mito,  al  igual  que  el  sí -mismo imaginario.

41. El sí-mismo habitual mira a su mundo habitual como si fuese real; pero el verdadero Sí-mismo conoce que el mundo habitual es solo un mito, al igual que el sí-mismo habitual.

42. El verdadero Sí-mismo conoce su verdadera unicidad con lo Eterno; no ve otra cosa que lo Eterno; no obstante ve que aquello que parecía ser lo irreal es también el Sí-mismo.

43. Así como el dulzor, la fluidez, y la frialdad característicos del agua reaparecen en la ola y en la espuma de la cresta de ola;

44. Así, en verdad, el Ser, la Conciencia y la Felicidad del Sí-mismo Testigo entra en el sí-mismo habitual que está atado a él; y por la puerta del sí-mismo habitual entra también el sí-mismo imaginario.

45. Pero cuando la espuma se derrite, su fluidez, dulzura y frialdad vuelven a la ola; y cuando la ola misma viene a descansar todo vuelve al mar. Cuando el sí-mismo imaginario se derrite, su Ser, Conciencia y Felicidad vuelven al sí-mismo habitual; y cuando el sí-mismo habitual viene a descansar, vuelve al Sí-mismo Supremo, el Testigo de todo.


Dieciocho Tratados Vedanta Advaita




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