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viernes, 12 de mayo de 2017

DESEOS Y CONOCIMIENTO




Yoga Vashista:


SOBRE LOS DESEOS MUNDANOS
Y EL CONOCIMIENTO PERFECTO 

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Valmiki


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sanatanadharmatradicional


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Extractos de la versión extendida de la obra titulada “Yoga Vashista” atribuida al sabio Valmiki (versión de Vihari Lala Mitra). Traducción inédita al castellano, de Roberto Mallón Fedriani.

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Liberarse de los deseos
(Libro IV. Sthiti Khanda. 57, 19-33)

“El hombre atado a sus deseos es un siervo, y el que está libre de ellos se dice que está libre de la esclavitud. Apártate de tus deseos y no tendrás motivos para buscar la libertad. Primero abandona tus deseos abyectos, después libérate de tus deseos de posesiones mundanas. Después fomenta tus mejores deseos, y finalmente inclínate hacia tus tendencias puras y sagradas. Una vez que te conduzcas a ti mismo con los deseos puros, deshazte al final incluso de estos. Entonces, libre ya de todos los deseos, inclínate y únete con tus tendencias mentales y conscientes. Finalmente, habiendo alcanzado el estado de la tranquilidad estable, deshazte incluso de tu mente a fin de liberarte de todos los demás deseos. Sé un ser intelectual, y continúa respirando tu aliento vital. Pero mantén bajo control tu imaginación, y no prestes atención al paso del tiempo o a las revoluciones de los días y las noches. Renuncia a tu deseo hacia los objetos de los sentidos y desenraiza tu sentido de ego individual, que es la raíz del deseo. Deja que tu entendimiento esté calmo y en silencio, y serás respetado por todos. Expulsa todos los sentimientos y pensamientos de tu corazón y de tu mente, pues aquel que está libre de toda ansiedad es superior a todos. Tanto si un hombre practica el éxtasis de samadhi u otro tipo de meditación intensa como si no, aquel cuya mente elevada ha perdido su dependencia de las cosas mundanas se dice que ha alcanzado la Liberación. El hombre que carece de deseos no tiene necesidad de realizar o de evitar actos piadosos. La libertad de su mente respecto a la dependencia de algo es suficiente para su Liberación. Puede que un hombre haya estudiado bien las Escrituras, y que haya conversado acerca de ellas, no obstante estará lejos de la perfección sin la renuncia perfecta y el silencio. Hay hombres que lo han estudiado todo y han deambulado por todas partes del mundo, pero hay pocos que hayan conocido la Verdad. De entre todas las cosas que se ven en el mundo no hay ninguna que el sabio considere verdaderamente deseable o persiga. Todo este entusiasmo hacia el mundo, y todas las cosas que persiguen los hombres, solo tienden hacia el sostenimiento del cuerpo animal. No hay nada en el mundo que conduzca a la edificación del alma racional. Busca por toda la tierra, en los cielos superiores y en las regiones infernales, y encontrarás pocas personas que hayan conocido aquello que merece la pena conocerse. Es raro encontrar a un sabio cuya mente carezca de la firme dependencia de las vanidades del mundo, alguien cuya mente esté liberada de deseo o de disgusto, o de conformidad o disconformidad respecto de algo.”



La postura del sabio
(Libro IV. Sthiti Khanda. 4, 23-44)

”Así como nuestra vista recae con indiferencia sobre todos los objetos, así es como mira el sabio, sin preocupación hacia todos los objetos y transacciones de la vida. El sabio es autosuficiente en todos los estados de la vida. Ni rechaza las bendiciones terrenas que le son traídas, ni añora o se esfuerza mucho hacia aquello que se le niega. Ni el anhelo de aquello que no posee, ni el miedo a perder lo que posee, son cosas que perturben la mente del sabio; ocurre igual que con las plumas de un pavo real: por más que las agite no son capaces de mover la inmutable montaña. El sabio reina como un monarca, libre de todos los miedos y las dudas, libre de todo cuidado y curiosidad, y con la mente libre de falsas fantasías. El alma que es inconmensurable en sí misma está situada en el Alma Suprema, al igual que el ilimitado océano está contenido en el cuerpo del océano único universal.”



Las 'tentaciones' del Liberado
Libro V. Upasama Khanda, 54, 64-66

“Mientras Uddalaka estaba sentado en su pleno resplandor de luz, vio a los maestros espirituales aéreos (siddhas) y a un grupo de dioses que avanzaba hacia él. El grupo de maestros espirituales estaba deseoso de conferirle los puestos del dios Sol y de Indra. Se reunieron alrededor de él con grupos de divinos gandharvas y de ninfas apsaras procedentes de todas partes del Cielo. Pero el santo no les prestó ninguna atención, ni les rindió los honores debidos. Permaneció sumido profundamente en su pensamiento y continuó con su meditación estable. Sin darle ninguna consideración a los maestros allí reunidos, permaneció fijado en esa su morada de felicidad, al igual que el sol permanece en el hemisferio norte durante la mitad del año. Mientras permanecía gozando de su estado bendito de Liberación viviente, los dioses Vishnu, Shiva y Brahma esperaron a sus puertas junto con los grupos de maestros espirituales, discípulos y otros dioses. Uddalaka permaneció en su estado de desapego, el que está en medio de los dos opuestos de tristeza y de felicidad -ninguno de los cuales dura mucho excepto el estado medio de desapego que dura para siempre-. Cuando la mente está situada en su estado de neutralidad, y tanto si es por un momento o durante miles de años, nunca más le encuentra sabor al placer. Ve ya sus goces futuros en el próximo mundo tal y como empezaron en este. Cuando los hombres santos han obtenido aquel estado de felicidad en esta vida, no miran nunca más hacia el mundo exterior. Se apartan de él, lo mismo que hacen los hombres que se apartan de las ramas espinosas de las zarzas. Los santos que alcanzan este estado de felicidad trascendental no se rebajan para ver el mundo visible, lo mismo que aquel que está sentado en el carro celestial de Chitraratha -el rey de los Gandharvas- nunca sale fuera para pisar las zarzas espinosas. Aquellos que gozan de esta felicidad de lo invisible dentro de ellos, no se preocupan del mundo visible, lo mismo que un hombre rico autosuficiente no se preocupa del estado de los pobres miserables…”



El camino de purificación
(Libro V. Upasama Khanda, 24, 48-61)

“Una vez que el alma ha sido purificada, entonces es cuando el hombre está preparado para el aprendizaje espiritual; lo mismo que ocurre con el hilo: solo aquel que está limpio, está preparado para recibir un buen color. Al igual que con un muchacho que está aprendiendo, la mente ha de ser controlada por grados, primero por medio de la persuasión y de buenas lecturas, después aprendiendo las Escrituras, y finalmente a través de la discusión de las distintas doctrinas. Una vez que se ha alcanzado la perfección del aprendizaje y todas las dudas y dificultades han sido dispersadas, la mente brilla como un trozo de cristal puro e irradia su brillantez como los rayos de la luna. Entonces, cuando ha alcanzado el Conocimiento y la comprensión completa, ve en Dios el Espíritu, y en su cuerpo el asiento de los goces en este mundo. Ve constantemente el Espíritu delante de él por medio de su entendimiento y su razón, lo cual le ayuda a renunciar a los deseos por los goces y objetos mundanos. La visión del Espíritu elimina los deseos, y la ausencia de deseos trae a la vista la Luz del Espíritu. De este modo, una cosa se relaciona con la otra lo mismo que lo hacen la mecha y el aceite que producen la luz de la lámpara que disipa la oscuridad de la noche. Una vez que se ha perdido el gusto por los goces mundanos, y una vez se ha visto el Espíritu Supremo, el alma encuentra su descanso perpetuo en la esencia del Supremo Brahman. Las almas vivientes que sitúan su felicidad en objetos mundanos nunca pueden saborear la verdadera felicidad hasta que se basan por completo en el Espíritu Supremo. Es posible que se obtenga alguna felicidad derivada de los actos de caridad, de los sacrificios y de los peregrinajes sagrados, pero ninguna de estas cosas puede proporcionar el descanso eterno del Espíritu. Nadie siente disgusto con los placeres a menos que se examine su naturaleza y los efectos sobre uno mismo. Nada puede enseñar el camino para ver el alma a menos que el alma reflexione sobre sí misma. ¡Hijo mío! Aquello que no requiere ningún esfuerzo para obtenerlo, de ningún modo es bueno. No hay verdadera felicidad sin la renuncia a los goces mundanos. La felicidad suprema de descansar en el estado de Brahman no se puede encontrar en ningún lugar de la Creación, sea en esta esfera mundana o en cualquier otro lugar más allá de ella. Por consiguiente, espera siempre que tu alma encuentre su descanso en el Espíritu Divino. Apóyate en el ejercicio de tu coraje y deja a un lado tu dependencia de las eventualidades del destino. Un hombre sabio detesta todos los goces mundanos como si fueran fuertes cerrojos que bloquean la puerta de la felicidad. Aquello que trae al hombre a su justo juicio es la aversión a los placeres mundanos.

Así como a la penumbra creciente de la lluvia le sigue la serenidad de los cielos del otoño, así al claro razonamiento le sigue la aversión de los goces, los cuales huyen a medida que avanza la razón. Así como como los océanos y las nubes del cielo se ayudan unos a otros prestándose sus aguas, así el razonamiento correcto y la indiferencia hacia los placeres tienden a producirse el uno al otro sucesivamente. La desconfianza en el destino y los grandes esfuerzos se siguen el uno al otro, así como a la ayuda mutua le sigue la amistad. Debes apretar los dientes a fin de crear desapego incluso hacia aquellas cosas que has adquirido lícitamente conforme a las costumbres de tu país. Primero debes adquirir tu riqueza a través de valientes esfuerzos, después buscar la compañía de hombres buenos e inteligentes por medio de tu riqueza. La asociación con los sabios, al estimular el poder del razonamiento, produce una aversión hacia los placeres sensuales de la vida, lo cual a su vez produce un incremento del conocimiento y del aprendizaje. Éstos conducen gradualmente a la renuncia completa hacia los objetos mundanos. Entonces, por medio de tu razonamiento, alcanzarás ese estado supremo de descanso perfecto y santidad de tu alma. Ya nunca más caerás en el lodo de tus concepciones erróneas sino que, como pura esencia, no dependerás de nada y te transformarás en el venerable Shiva. Así pues, los pasos para alcanzar la perfección son: primero la adquisición de riqueza conforme a las costumbres de tu casta y tu país; después su uso en servicio de los hombres sabios e instruidos; a continuación tu abandono del mundo. Finalmente a todo ello le seguirá el que alcances el Conocimiento Espiritual por medio del cultivo de tus poderes de razonamiento.”


El Conocimiento perfecto
(Libro V. Upasama Khanda, 79)

 “Dijo Rama: « ¡Oh Sabio! Has descrito los métodos para suspender la mente por medio de las prácticas yóguicas. Ahora espero que amablemente me digas cómo puede estabilizarse la mente por medio del Conocimiento perfecto». Y Vashista contestó: «Conocimiento perfecto significa la firme creencia que tiene un hombre en la existencia de un (solo) Sí mismo manifiesto o Alma Suprema (Paramatman) que carece de principio y de fin. Esto es lo que quieren decir los sabios con Conocimiento completo o Conocimiento perfecto. Su plenitud consiste en ver todas las formas visibles, como estas vasijas, esos cuadros, y todos estos cientos de cosas, como manifestados en la plenitud de ese Espíritu y no distintos de él. El Conocimiento imperfecto es causa de nuestro nacimiento y sufrimiento. El Conocimiento perfecto nos libera de ellos. Nuestra visión defectuosa nos muestra la serpiente en la cuerda. Nuestra visión completa de ello elimina el error. Solo el Conocimiento que está libre de la imaginación, libre de cualquier creencia en lo objetivo, y la completa confianza en la subjetividad consciente, conduce a la Liberación de los hombres. No hay otra cosa que pueda hacerlo. El Conocimiento de lo puramente subjetivo es idéntico al Espíritu Supremo. A esta pureza mezclada con la materia impura objetiva se le denomina ignorancia (Avidya). La Consciencia es en sí la cosa que es consciente de algo. El conocimiento es idéntico con lo conocido. No hay diferencia entre ellos. El alma solo se conoce a sí misma pues no hay otra cosa que sí misma. En las Escrituras, la expresión «ver solo el alma en su verdadera luz en los tres mundos», es una expresión equivalente a «todo este mundo es el alma misma». El Conocimiento de esta Verdad constituye la perfección del hombre. Si todo es el alma ¿por qué entonces hablar de una entidad o de algo que no es? ¿qué significado puede tener la esclavitud y la liberación? La mente no es otra cosa que sus percepciones, que son manifestaciones de Dios mismo. La totalidad [de la manifestación] es un vacío infinito. No hay esclavitud ni liberación de nadie. Todo esto es el inmenso Brahman que se extiende en la forma de esta vasta inmensidad. Por consiguiente, puedes engrandecer tu alma invisible por ti mismo y por medio de tu Conocimiento de ti mismo. Por medio de esta visión global de Brahman, como todo en todo, no puedes encontrar ninguna diferencia entre un trozo de madera o una piedra y tus vestidos. ¿Por qué entonces te empeñas tanto en hacer estas distinciones? Conoce el alma como la sola substancia indestructible. Permanece quiescente desde el principio hasta el fin, y sabe que esta es la naturaleza de tu alma. Sabe que este universo ilimitado, con todos los cuerpos fijos y móviles que contiene es un vacÍo trascendente en donde no hay lugar para cualquiera que sea tu felicidad o tristeza. Las formas de la muerte, la enfermedad, la unidad y la dualidad surgen constantemente en el alma como interminables olas en el mar. Aquel que permanece en el abrazo cercano de su alma con su entendimiento interior nunca es tentado de caer preso en la trampa de los goces mundanos. Aquel que posee la claridad para el juicio correcto, nunca es movido por la fuerza de los deleites terrestres, sino que permanece tan inamovible como una roca ante los vientos. Los hombres ignorantes, estúpidos, que no entran en razón, estando guiados por sus deseos son presas del sufrimiento continuo, al igual que los peces de una charca seca son devorados sin piedad por las grullas. Conociendo el mundo lleno de espíritu y sin la materia ignorante, cierra tus ojos frente a sus fenómenos visibles y permanece firme con tu esencia espiritual. La pluralidad de las cosas es creación de la imaginación. En realidad carecen de existencia. Son como las muchas formas de las olas del mar, que en realidad no son otra cosa que su agua. Por consiguiente, el hombre que confía en su firme fe en la unidad se dice que está verdaderamente liberado y es de Conocimiento perfecto.


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