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jueves, 14 de enero de 2021

TRES TENDENCIAS IMPURAS (VASANAS)



TRES TENDENCIAS IMPURAS (Vasanas)


Jagadguru Śrī Abhinava Vidyātīrtha Mahāsvāmin


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– Extracto de “The Multifaceted Jivanmukta”–

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Para aquel que se esfuerza seriamente en alcanzar la realización de Brahman, resulta importante eliminar no solo el deseo, la ira, y la codicia, sino también, tres tipos de vāsanās impuros o tendencias mentales. Esta tríada de vāsanās comprende 1) Loka-vāsanā o impresión mental relacionada con el mundo, 2) Shāstra-vāsanā o tendencia mental perteneciente a las escrituras y, 3) Deha-vāsanā o huella mental latente relativa al propio cuerpo. Estos vāsanās impiden el amanecer de la experiencia directa de la Verdad. S Siendo así, se declara en el Muktikā-upaniṣad que: “El verdadero conocimiento nunca surge en una persona con loka-vāsanā, śāstra-vāsanā y deha-vāsanā”. Vāsanās son las semillas mentales debido a las cuales los sentimientos –como el deseo– surgen rápidamente sin ser precedidos por ninguna deliberación. Un muchacho que tuvo la desgracia de ser perseguido por un toro, de repente siente miedo al encontrar otro toro en otro momento. El vāsanā engendrado por la experiencia inicial se activa con la vista del segundo toro, y agita su mente con el miedo. Los vāsanās que moran en la mente son innumerables; están implantados y nutridos por los pensamientos y experiencias del presente y de existencias anteriores. Los buenos vāsanās ayudan al progreso espiritual, mientras que los malos van en contra de ello. Un vāsanā malo puede volverse impotente cultivando asiduamente un vāsanā del tipo opuesto. Así pues, un aspirante espiritual debe neutralizar los vāsanās impuros que lo atormentan desarrollando vāsanās puros. * * * LOKA-VĀSANĀ se refiere a una fijación del tipo: "Siempre procuraré que la gente no me censure sino que, por el contrario, me alabe". Este vāsanā es una obstrucción para el aspirante espiritual porque exige lo que no se puede lograr. Siempre habrá al menos algunas personas que desaprueben lo que hemos hecho. Sītā fue el ejemplo de castidad. Incluso pasó por una prueba de fuego para confirmar Su pureza. Sin embargo, la gente de Ayodhyā arrojó calumnias sobre Ella y censuró al Señor Rāma mismo por haber sido influido por el deseo al aceptarla en Lanka. Si tal es el destino de Divinidades inmaculadas como Rāma y Sītā, ¿qué podríamos decir sobre el destino de los demás? Por lo tanto, se ha dicho: "No hay medios disponibles para satisfacer a todas las personas. Una persona debería hacer siempre lo que es correcto para él ". Los textos sobre la Liberación aconsejan al aspirante espiritual tratar la alabanza y la censura por igual; debería deshacerse de loka-vāsanā dándose cuenta de la futilidad de intentar lo que implica. No obstante, es necesario señalar algunos puntos con referencia a la erradicación de loka-vāsanā. No se trata de que el aspirante descarte con indiferencia las opiniones de los otros. Ciertamente, puede utilizar las observaciones de otros para la superación personal; lo que se ha de abandonar es la euforia y el disgusto cuando somos apreciados y depreciados, respectivamente. La conquista de lokavāsanā debería intentarse en el contexto de otras disciplinas espirituales. Por ejemplo, no sería beneficioso amonestar ciegamente este aspecto de loka-vāsanā –sin antes dar otros pasos– a un niño que evita las malas compañías con el fin de ganarse una buena reputación en su casa. Inversamente, quien trata de mantener una imagen de rebelde, al que no le importa lo que digan los demás, también está bajo las garras de loka-vāsanā: la conservación de esa imagen es fundamental para él. ŚĀSTRA-VĀSANĀ es de tres tipos; obsesión por el estudio, preocupación por muchos temas, y una marcada aprensión con respecto a las observancias especificadas en las Escrituras. El Taittirīya-brāhmaṇa contiene una historia que puede servir para ilustrar el primer tipo de śāstra-vāsanā, la obsesión por el estudio: El Veda cuenta que Bharadvāja se aplicó seriamente al estudio de los Vedas durante tres nacimientos sucesivos. En su cuarta vida quiso también esforzarse incesantemente. Indra, compadeciéndose de él, le explicó la imposibilidad de aprender todos los Vedas, y posteriormente le enseñó a Bharadvāja acerca de “Brahman con atributos” (Saguna Brahman). Si bien el profuso estudio anterior de Bharadvāja de los Vedas no fue una acción incorrecta, su obsesión por dominar todos los Vedas fue, en cambio, el problema. Para deshacerse de este tipo de śāstra-vāsanā, el aspirante debe “grabar” en sí mismo que es imposible conocer un tema en su totalidad. La adicción al estudio de muchos temas también es mala. La historia de Durvāsa que se encuentra en la Kāvaṣeya-gītā es pertinente a este respecto. Se dice que Durvāsa acudió una vez a la Asamblea del Señor Mahādeva para presentar sus respetos. Llegó con un carro lleno de libros. Nārada se burló de él comparándolo con un burro con una gran carga sobre su espalda… Irritado, y ya curado de su obsesión, Durvāsa arrojó sus libros al mar. A partir de entonces, Mahādeva lo inició en el conocimiento de Ātman. Uno debe darse cuenta de que no se puede conocer al Supremo estando preocupado con libros sobre una variedad de temas. Así, la Kaṭha-upaniṣhad declara: “Este Ātman no se logra mediante mucho estudio, a través del poder de captar el significado de los textos o a través de mucha mera audición ". Asimismo, en la Chāndogya-upaniṣhad, leemos que, a pesar de dominar una amplia variedad de materias, Nārada no estaba libre del sufrimiento, ya que no se había “dado cuenta” (realizado) de Ātman. Para obtener ese Conocimiento que “erradica el dolor”, se acercó como discípulo ante Sanatkumāra. Se ha dicho: "¿De qué sirve masticar en vano los trapos sucios de las conversaciones sobre los Tratados Sagrados? Los sabios deberían, por todos los medios, buscar la luz de la Consciencia interior ". La práctica sincera de los rituales ordenados por las Escrituras es esencial para una persona que no ha progresado hasta la etapa en la que puede prescindir de los rituales. Sin embargo, una excesiva meticulosidad con respecto a las observancias religiosas, que es lo que caracteriza el tercer tipo de śāstra-vāsanā, constituye un impedimento. En el Yoga-vāśiṣṭha, encontramos la historia de Dāsura, la cual resulta aquí relevante. Debido a su intensa meticulosidad, Dāsura no pudo localizar un solo lugar en todo el mundo suficientemente puro para realizar sus ritos religiosos. Śrī Vidyāraṇya, quien ha tratado detalladamente la destrucción de los vāsanās en su Jīvanmukti Vivekai (1), señala que śāstra-vāsanā conduce al orgullo del aprendizaje. Esta es una razón más para que el śāstra-vāsanā sea considerado impuro. DEHA-VĀSANĀ. Hay tres tipos, y es el peor, ya que está marcado por la identificación de Ātman con el cuerpo. Esta identificación es incorrecta, no solo porque este punto de vista se opone a las Escrituras, sino porque es la causa de la miseria y el sufrimiento. Desafortunadamente, se trata de algo que predomina universalmente. Al ser difícil de desarraigar, se debe abordar asiduamente cultivando la noción correcta, según la cual Ātman es distinto del cuerpo. El segundo tipo de deha-vāsanā, se caracteriza por la preocupación por la adquisición de la gracia corporal. Motivados por el vāsanā de este tipo, las gentes se esfuerzan, por ejemplo, por embellecerse mediante el uso de cosméticos, y/o por purificarse bañándose en ríos sagrados como el Ganges. La limpieza, per se, es loable, y figura entre las ocho cualidades nobles que todos deben adquirir. En el yoga-śāstra, se habla de ella como preludio importante de la práctica de la meditación. Lo que es problemático es la falsa creencia de que el cuerpo puede real y consistentemente volverse “amable” o puro; esto conduce al esfuerzo por lograr lo imposible. El encanto y el olor perfumado, por ejemplo, pertenecen a los cosméticos y no al cuerpo, que no es sino un conjunto de grasa, carne, huesos, etc. Un bonito atuendo no hace al cuerpo diferente. Consumir pimienta para hacer la voz melodiosa no es necesariamente efectivo ni tampoco el efecto es inquebrantable. Un baño hace que el cuerpo esté limpio externamente, pero solo por corto tiempo. En lo que se refiere a los medios establecidos en las Escrituras, como es el caso de tomar baño en el Ganges a fin de alcanzar la pureza, hay también que señalar que hay en ellas muchos pasajes poderosos que van en el sentido de que el cuerpo es siempre impuro. La tercera forma de deha-vāsanā está relacionada con el segundo tipo; se caracteriza por el esfuerzo persistente por librar al cuerpo de defectos. Esforzarse a fin de erradicar la enfermedad entra en este ámbito. El problema es que las enfermedades no siempre se pueden mantener a raya, ni se pueden curar todas las dolencias. En cuanto al cuerpo, las Escrituras enfatizan que, por su misma naturaleza, es el depósito de lo inmundo. Por lo tanto, en la Maitriyaupaniṣhad, encontramos: “¡Oh! Señor, este cuerpo es maloliente, insustancial, y una masa compacta de piel, huesos, tendones, tuétano, carne, sangre, semen, moco, lágrimas, mocos, orina, excrementos, bilis y flemas. ¿Qué sentido tiene gratificar los propios deseos en esas cosas?” En esta coyuntura, se hace necesario subrayar que el aspirante espiritual debe estar limpio y no debe ser negligente con la salud. Un cuerpo sucio y enfermo no favorece la práctica de la disciplina espiritual. Sin embargo, el aspirante debe deshacerse de su anhelo por parecer atractivo y renunciar a la preocupación por la salud y la ausencia de defectos corporales. Es de destacar que en los Yoga-sūtras se especifica que aquel que está establecido en la pureza, desarrolla el desapasionamiento hacia el cuerpo. Incluso normalmente, aquel que se baña con regularidad nota el mal olor del sudor seco y cosas por el estilo, mientras que la persona que habitualmente está sucia es poco probable que lo haga. Por tanto, la persona limpia es la que está mejor preparada para reconocer la impureza innata del cuerpo. […] (1) Hay traducción al español: “Tratado Vedanta sobre la Liberación en vida”, Sri Vidyaranya. Trad. y notas: Roberto Mallon Fedriani, Editorial Sanz y Torres, Madrid 2017.